La soldadura metálica es un proceso de unión permanente entre piezas de metal. Se realiza mediante calor, presión o una combinación de ambos, generando una unión capaz de soportar carga, mantener alineación o cumplir una función específica dentro de un componente o estructura.
En fabricación metálica, la soldadura permite pasar de piezas individuales a sistemas más completos. Una placa, un soporte o un perfil pueden integrarse mediante soldadura para formar estructuras, bastidores, carcasas, chasis, subensambles o componentes personalizados.
Existen diferentes técnicas de soldadura, y cada una responde a necesidades distintas de resistencia, precisión, velocidad, apariencia o control térmico.

En Metalforma podemos trabajar con distintas técnicas de soldadura según el material, geometría, requerimiento estructural y presentación final de la pieza.
La soldadura MIG utiliza un alambre continuo como material de aporte y un gas protector para generar la unión. Es una técnica eficiente para estructuras, soportes, bases y componentes donde se requiere productividad y buena resistencia mecánica.
La soldadura TIG utiliza un electrodo de tungsteno y permite mayor control sobre la unión. Se utiliza cuando se requiere una soldadura más fina, mayor precisión o mejor apariencia en materiales como acero inoxidable o aluminio.
La soldadura spot, o soldadura por punto, une láminas metálicas mediante presión y corriente eléctrica en puntos específicos. Es útil para piezas de lámina, gabinetes, paneles o componentes donde se requieren uniones puntuales y repetitivas.
La soldadura láser utiliza un haz de alta energía para generar una unión precisa, rápida y con menor aporte térmico en comparación con procesos tradicionales. Es especialmente valiosa cuando se busca una terminación limpia, mínima deformación y mayor control visual sobre la unión.
Por su precisión y velocidad, la soldadura láser es una opción relevante para piezas donde la presentación final, la limpieza de la unión y la eficiencia del proceso son factores importantes.
La soldadura permite integrar piezas metálicas en componentes funcionales, subensambles o estructuras completas. Es un proceso clave cuando el proyecto requiere que distintas partes trabajen como una sola pieza.
Puede aplicarse en la fabricación de:
Este servicio puede utilizarse tanto en proyectos unitarios como en producción repetitiva, dependiendo del diseño, el material y la función del componente.

En Metalforma, la soldadura se trabaja como una etapa de integración dentro del ciclo completo de fabricación metálica. Antes de realizar la unión, revisamos la geometría de las piezas, el material, el tipo de carga, la presentación esperada y el proceso de fabricación previo.
El objetivo es seleccionar la técnica adecuada para cada unión, considerando factores como:
Cuando el proyecto lo requiere, las piezas pueden pasar por procesos de preparación, limpieza, ajuste o acabado para mejorar la calidad visual y funcional de la unión.
Esto permite integrar componentes únicos, estructuras o subensambles de forma controlada, manteniendo coherencia entre diseño, fabricación y resultado final.

Después de soldar, algunas piezas requieren procesos adicionales para mejorar la presentación, retirar excedentes o preparar la superficie para acabado final. Consulta nuestro servicio de Acabados Industriales para conocer a detalle sobre estos procesos.
Según el tipo de proyecto, se pueden integrar procesos como:
Estos procesos permiten mejorar la apariencia de la unión, preparar la pieza para uso final o alinear el acabado con los requerimientos estéticos y funcionales del proyecto.
Algunos acabados y recubrimientos pueden integrarse mediante socios calificados, manteniendo especificaciones y criterios de calidad definidos para cada proyecto.